Levántate y conquista la promesa

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Abraham es uno de los personajes más fascinantes del mundo bíblico. A él Dios lo hizo padre en su vejez y lo bendijo como a uno de sus siervos más queridos. De él sabemos, entre otras cosas, que fue un hombre rico de Ur de Caldea que vivió cómodo hasta que a los 75 años Dios lo llamó para hacerle una promesa y entregarle una misión.

También sabemos de él que tuvo que pasar momentos críticos. Uno de ellos ocurrió cuando empezaron a aparecer problemas insuperables con su pariente Lot y debió distanciarse de él. Seguramente ese  evento triste lo dejó golpeado fuertemente; tanto que, poco después, el mismo Dios tuvo que decirle que se levantara y siguiera caminando para que pudiera recibir la herencia prometida (Gen 13,17).

Abraham tenía frente a  sí la tierra que Dios le había prometido pero debía ponerse de pie para poder recibirla y tomarla. La bendición que había pedido de rodillas ahora debía conquistarla erguido. Entendió que lo que Dios le daba exigía, además de la gratitud, la decisión valiente de quien también tiene que conquistar.

El caso del patriarca puede servir, en este inicio de año, para señalar que la mejor actitud que podemos asumir es ponernos en pie para recibir las promesas y bendiciones de Dios. Tal vez hemos recibido golpes y han sido seguramente duros pero estamos vivos; posiblemente hemos conseguido éxitos pero estos aunque satisfactorios no han sido definitivos; sin duda   hemos avanzado bastante, pero no hemos llegado aún; hay cansancio y puede que un poco de pereza  también pero todavía podemos extender las alas al viento y dejar que la gracia divina nos renueve y fortalezca.

Levantarse es renunciar a quedarnos con el poquito de aire respirable que nos dejan los demás al tiempo que rechazamos como definitivo ese tenue rayo de luz que apenas alumbra los ocasos moribundos que nos prohíben aspirar con firmeza a la claridad radiante de un nuevo día.  Levantarse es el imperativo ineludible de aquellos que han recibido la promesa de un destino inexorable, de un propósito divino, de un camino en subida hacia la bendición.

Ponerse en pie es el reto muy a pesar de que nos persigue y nos gusta la tentación terrible de quedarnos varados en una zona de confort que no exige ni sacrificio ni lucha sino que nos ofrece como premio de consolación la certeza de que a pesar de todo, como están los tiempos, somos grandes sobrevivientes. Quienes se quedan postrados, caídos y derrotados no podrán descubrir por sí mismos el final del viaje y nunca sabrán  si todo lo gastado, lo invertido, lo hecho y lo vivido ha valido la pena.

Levantarse es obedecer a Dios que nos llamó a la vida y  cada día busca mostrarnos de miles de maneras que nuestra historia es bella. Levantarse es preferir la incertidumbre de un posible éxito futuro a la costumbre mediocre de un fracaso seguro. Levantarse es dejar atrás las lágrimas y lamentos y en vez de resentimientos que envenenan el alma luchar con valentía por un boleto en el porvenir.

Levantarse es devolverle al tedio, a la pereza y al aburrimiento su falsa pax romana, sus estrategias dulces para entretener, sus eternos y tentadores días de asueto y de vacancia. Levantarse es lo más humano que un ser humano puede hacer cuando Alguien mayor que él le dice que todavía no lo saca de partido de la vida y le da tiempo extra para que siga luchando con fiereza por la victoria.

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One thought on “Levántate y conquista la promesa

  1. Cibelys Mercado

    Cada despertar es una oportunidad para hacer las cosas con mas ganas que el dia anterior. DIOS nos da la.oportunidad, quiere bendecirnos, en ocasiones nuestra necedad es tan grande que nos oculta la luz de su amor impidiendonos alcanzar todo lo que EL quuere darnos.

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