A pupitrazo limpio Juez Tercero de Familia Ordena exhumar cadáver de Don Roberto Esper Rebaje

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El proceder sospechoso del Juez Tercero de Familia del Circuito de Barranquilla, GUSTAVO ANTONIO SAADE MARCOS, está a punto de consumar el lamentable hecho de la vulneración de los derechos constitucionales fundamentales de un ilustre hijo de Barranquilla hoy fallecido: Don Roberto Esper Rebaje, cuyo cadáver podría ser exhumado la próxima semana por el empecinamiento de este operador de justicia, quien al parecer estaría violando el debido proceso y consumando una via de hecho cuando ordenó la exhumación del cadaver de tan ilustre ciudadano.

Todo empezó cuando, tres meses después de fallecido el fundador del Diario LA LIBERTAD y otros medios, hasta ese juzgado se presentó una persona de la tercera edad de más de 70 años de edad, homónima de Don Roberto, que dijo llamarse Roberto Esper Meza, reclamando la paternidad del ilustre finado, quien en vida nunca lo reconoció como hijo suyo y cuyo único soporte era un documento de la Registraduría de Usiacurí datado en los años 40, carente de firma de la autoridad competente y hasta incluso al parecer de quien aparece como la propia madre del demandante, lo cual pone en duda la procedencia del documento.

Sin embargo, desconociendo estos hechos y circunstancias , el juez tercero de familia admitió la demanda contra los hijos legítimos y herederos indeterminados de Don Roberto Esper Rebaje, quien solicitaba una muestra de ADN de ellos o de forma subsidiaria la exhumación del cadáver, en caso de que estos se negaran a la prueba.

La primera irregularidad que los juristas detectan en la admisión de esa demanda es que a pesar de que el demandante nunca fue reconocido en Vida por el finado don Roberto Esper Rebaje como su presunto hijo, este homónimo solo debió llevar el apellido de quien dijo ser su madre, porque la ley impide colocar apellido de algún presunto padre mientras éste no lo haya reconocido como tal, de modo que el señor debió llamarse Roberto Meza y no Esper Meza.

A pesar de ello, el juez tercero de familia decide ordenar los marcadores de ADN a los hijos legítimos de Don Roberto, señores Nadime, Eduardo y Luz Marina Esper Fayad.

A pesar del importante patrimonio que está en juego entre los herederos , y que el propio don Roberto Esper en vida jamás reconoció a este homónimo como su hijo, “curiosamente” los señores Eduardo Esper Fayad y Luz Marina Esper Fayad se allanan a la demanda del homónimo Roberto Esper Meza o más bien Roberto Meza, circunstancia que pone a pensar, cosa que no sucedió con la señora Nadime Esper Fayad respetando la voluntad de su padre y a pesar de ello no se negó a que esa prueba de ADN se la hicieran a sus costas en un laboratorio privado de reconocido prestigio a nivel internacional como el del famoso genetista doctor Emilio José Yunis Turbay. Asombra igualmente como el juez tercero le concede el amparo de pobreza al homónimo a pesar de auto considerarse hijo del finado empresario.

Parecía que todo iba en la dirección correcta. Además, la parte demandada expuso al señor juez tercero de familia el impedimento de la exhumación del cadáver de Don Roberto Esper Rebaje, quien como se sabe tiene arraigos a la cultura libanesa toda vez que todos sus ancestros provienen del Medio Oriente y entre sus creencias amparadas por la libertad de culto consagrada en los artículos 18 y 19 de la Constitución, está el hecho de que el cuerpo de una persona fallecida es intocable, una vez ha sido sepultado.

Pese a esta consideración, y que los hijos legítimos de Don Roberto no presentaron oposición a lo ordenado por el juez tercero en el auto admisorio de la demanda en cuanto a que le realizarán los marcadores de ADN, el juez siguió incurriendo en fallas procesales y el 4 de diciembre ad portas de la vacancia judicial sorprende cuando, por iniciativa propia, expide un auto mediante el cual ordena la exhumación del cadáver de manera oficiosa, cuando incluso la parte DEMANDANTE NO LA SOLICITÓ.

En ese momento, el abogado de los demandados, el jurista doctor Miguel Angel King Pontón interpone el primer recurso de reposición y en subsidio de apelación contra ese auto, para que, por las razones expuestas revocara su decisión de exhumar el cadaver de don Roberto Esper y/o fuera revisada su decisión en una segunda instancia por su superior jerárquico.

Por su parte, llama la atención como en el término de ejecutoria de ese auto que ordenaba la exhumación del cadaver de don Roberto Esper, quien aparecía como apoderada judicial de uno de los hijos de don Roberto Esper, doctora María Teresa Gutierrez Noguera, a pesar de que dicha decisión no le convenía a los intereses de su cliente, no presentó el recurso de ley y una vez ejecutoriado el mismo le llegó a la casa de su cliente la renuncia del poder que le había sido conferido impidiéndole el ejercicio de su defensa técnica.

Al día siguiente de haber presentado el doctor Miguel Angel King Pontón el recurso de reposición contra el auto mediante el juez tercero de familia ordenaba la exhumación del cadaver de don Roberto Esper, este operador de justicia se pronuncia y manifiesta que no dará trámite a ese recurso a pesar de haber sido presentado en tiempo oportuno, con las formalidades de ley y por un sujeto reconocido dentro de ese proceso, decisión que fue igualmente recurrida nuevamente el día 18 de diciembre por el doctor King Pontón y la nueva apoderada judicial de Nadime Esper, quienes está vez lo hacen en subsidio de queja.

A pesar de lo atosigado que se encuentran los despachos judiciales el juez tercero de familia en una sospechosa celeridad, al día siguiente de haber interpuesto los recursos los citados profesionales del derecho, esto es el 19 de diciembre resolvió nuevamente no darle tramite a dichos recursos, toda vez que evidentemente 4 días antes, esto es el 15 de diciembre, a pesar de no estar ejecutoriado el auto que ordenó la exhumación del cadaver de don Roberto Esper ese despacho judicial ya había librado y radicado los oficios dirigidos al cementerio, medicina legal y secretaría de salud en su desmedido afán de exhumarlo al parecer en “acto absolutamente caprichoso y arbitrario, producto de la carencia de fundamentación legal y constitucionalmente relevante” como ha definido la corte constitucional a la vía de hecho.

Como si todo estuviese “friamente calculado” el Juez Tercero Saade Marcos dio a conocer ayer, luego de la vacancia judicial, su decisión de no tramitar por segunda vez consecutiva los recursos de reposición interpuestos en tiempo oportuno contra los autos que tienen como finalidad exhumar el cadaver de don Roberto Esper Rebaje.

Lo más notorio en todo este proceso es que se vislumbra el afán del señor juez tercero de familia en llevar a cabo la exhumación del cadáver de Don Roberto Esper Rebaje, ya que pareciera que hubiese calculado los tiempos exactos para que nada ni nadie de interpusiera en el firme propósito de exhumar el cadaver de ese patriarca de las comunicaciones.

Usuarios del sistema legal colombiano, con lo atosigados que están los despachos judiciales se sabe que un proceso de esta naturaleza en cualquier juzgado y siendo otros los protagonistas, habría tardado meses, quizás hasta años, pero en este caso, el juez tercero de familia Gustavo Saade Marcos al parecer decidió paralizar todos los procesos que lleva y consagrar su tiempo, trabajo y los esfuerzos de su despacho en el proceso que busca consumar la exhumación del cadáver de Don Roberto Esper.

Expertos juristas consultados piensan que en este tipo de actitudes como las asumidas por el Señor Juez pareciera que tuvieran origen en algún tipo de problema personal entre el señor juez y el finado, con lo cual el togado tendría que declararse impedido y poner en conocimiento del caso a su superior jerárquico, ya que su contraparte es una persona fallecida que no se puede defender.

Cabe señalar que en otros casos que ha llevado el mismo juez, el abogado King Pontón le ha pedido que actúe de la misma forma como lo a hecho en otros procesos de la misma naturaleza en donde El también actua como apoderado judicial y el juez hizo caso omiso a esta petición. En este caso el juez se ha empeñado en que se haga esta diligencia violatoria de los derechos fundamentales del finado y su familia.

De hecho, antes de que el AUTO mediante el cual se ordenó la exhumación estuviera ejecutoriado, ya el juez había enviado los oficios al cementerio, Medicina Legal y la Secretaría de Salud Distrital, sin que se hubieran resuelto los recursos en contra de dichas providencias. Cabe preguntarse cuál es el interés del juez tercero de familia en llevar a cabo una diligencia que no ha sido pedida por el demandante, que expertos consideran innecesaria, retrógrada, traída de décadas pasadas cuando la tecnología no estaba tan avanzada y contra la cual pesan recursos desatendidos por el juez en su afán por llevarla a cabo.

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